febrero 08, 2009

De la gente que habla y los aplausos

Ayer sábado estuve en 3 salas de cine y finalmente no pude ver la peli de la semana: El curioso caso de Benjamin Button. Al parecer las pelis que tienen a un actor famoso en el reparto y además hacen publicidad en la tele durante un mes o más suelen tener un fin de semana de estreno en el que es imposible aparcar. Con una hora de antelación el horario "estelar" de las 10:30 estaba agotado para mi desilusión y la de mis amigos. Y en la opción de las 11:00pm no nos quedaba otra que la fila 5!! Asi que tuve que conformarme con verla hoy domingo en función de las 4:30pm para no sufrir otro efecto mediático.
Y claro, lo que pasa con las pelis de tarde es que te encuentras con parejitas de menos de 15 años que creen que el cine es para dejar caer palomitas y hablar todo el rato. Me pregunto si las personas que van al cine para hablar lo hacen sin darse cuenta o si en realidad lo que quieren es hacer pasar un mal rato al resto dado que ellos mismos por lo visto han perdido el interés totalmente. Están los niños que preguntan qué pasa, claro, a ellos no los culpo, sino a los padres que tienen el poco tino de llevarlos a pelis no aptas para ellos. Pero luego estan los niñatos que se comportan como si estuviesen en un partido de fútbol. Ya ni siquiera comentan la peli, sino que se ponen a hablar del último SMS que les ha llegado. Son este tipo de casos los que me hacen pensar si abandonaría las salas cuando podamos pagar por ver estrenos mundiales desde la tele en casa...
Por otro lado, estan los aplausos. Son los que surgen espontáneamente al final de la peli, cuando sentimos que lo que acabamos de ver nos ha emocionado. Pueden ser físicos o no, pero cuando los siento venir, sé que la peli para mi es buena. No los he oido muchas veces, aunque me he cortado de hacerlo y presiento que muchos también... me pregunto qué elementos hacen el milagro. No siempre he oido aplausos que compartiría y a veces me hubiese gustado que alguien inicie el sonido para seguirle más fácilmente... Están los que no entienden por qué se aplaude... lo ven como algo exagerado o flipado qué se yo. Lo cierto es que es como gritar un gol, pero claro, con tan poco ruido al lado necesitas más certeza de estar en lo cierto. Desde aquí mis respetos a los que inician los aplausos: son personas que no tienen miedo de decir que algo les gusta aunque al resto le parezca una basura. Y de esas hay pocas.

2 comentarios:

John dijo...

Yo llevo yendo al cine desde los catorce años y solamente recuerdo dos ocasiones en las cuales la gente aplaudiera. (Excepto cuando voy al festival de Sitges, pero eso es distinto ya que en todos los festivales la gente aplaude). La primera vez cuando terminé de ver Death Proof que empecé a aplaudir (para averiguar la reacción del resto de público) y para mi sorpresa ¡mucha gente aplaudió!. Y la segunda ocasión, con Gabriel Arrom (foto de Katmandu), viendo "La Niebla", es una escena en la que moría una de las protagonistas porque... requería aquello un aplauso ¡y más gente me siguió!, desde entonces, nada. Una pena. Porque a mi me gusta aplaudir cuando veo una película que me ha gustado y me gustaría que más gente aplaudiera tanto al empezar (como señal de respeto a todo el equipo de la peli) y al finalizar, solamente a las personas que les ha gustado realmente. En el teatro todos aplaudimos, ¿el cine es diferente porque lo vemos a través de una pantalla?. Muy buen blog, ¡felicitaciones!.

Dead Mad Joker dijo...

A mí a veces también me apetece aplaudir, pero en el fondo es un poco absurdo. En el teatro aplaudes porque los actores, director y todo el equipo están ahí, y es la forma de decirles si te ha gustado o no. En un festival de cine, pues también suelen estar miembros del equipo, así que igual. Pero en un pase cualquiera, ¿A quién van dirigidos los aplausos? Nadie está ahí para recibirlos. En este caso, queda algo más entre espectadores, que no deja de tener también su encanto.